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Blog Personal de Itxu Díaz

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Navidad sin nada

Os dejo un artículo Navideño:

Lo normal es que no le haya tocado la lotería. No se alarme. La vida sigue. Al menos hasta que llegue la lotería del Niño. Este año los españoles nos hemos dejado un dineral, apostándolo todo al azar de los niños de San Ildefonso. Un dato que oculta una tragedia, que resume con acierto mi amigo Agapito Maestre en Libertad Digital: “nadie ve cómo salir de este fiasco si no es con un golpe de suerte”. Lo malo es que la mayoría nos quedamos sin la suerte y nos llevamos el golpe. Pero da igual. Sin lo amargo no entenderíamos lo dulce. Disfrutemos, entonces.

El irrespirable ambiente de crisis económica, moral y social que sufrimos, hace que esta Navidad tenga un encanto particular. De alguna forma volveremos a comer todos esos dulces del surtido navideño que no nos gustan, porque este año nadie se atreverá a arrinconarlos en la cesta con desprecio. Desde los alfajores rancios de rebajas hasta las interminables peladillas, que parecen reproducirse en sus paquetitos, pasando por las frutas confitadas más increíbles y exóticas. Todo se come y todo se bebe este año.

Lee este artículo completo en El Confidencial Digital

Filtraciones

Las tertulias televisadas sirven para ayudar a formar la opinión pública. Es un factor que deben tener en cuenta quienes tienen la responsabilidad de elegir a los sujetos que las visitan. Y de manera muy especial, si se trata de tertulias en televisiones públicas. En parte, el problema, de nuevo, está en la existencia de una televisión pública. Pero ese no es el debate que nos ocupa.

Me parece repulsiva esa doble vara de medir que considera un éxito periodístico los micrónos abiertos o el "hay que dramatizar" de ZP y Gabilondo -por más que no fueran exactamente filtraciones-, y en cambio, ve un atropello a la intimidad en lo del otro día. Esas actitudes restan credibilidad al argumento, por muy cargado de razón que pudiera estar.

Que sí. Que la filtración -más aún si es interesada como esta- de una conversación privada está fatal. Pero peor está tener el cerebro como un colador y que alguien te invite a repartir opiniones en una televisión que se paga con el dinero de todos.

La nueva fórmula

¿Qué está pasando? Usted, como yo, lleva diez, quince, o veinte años utilizando el mismo champú. O tal vez el mismo cepillo de dientes. O quizá el mismo detergente lavavajillas. Pongamos que le gusta el olor a acelgas frescas en la cabeza, o esa magnífica sensación que deja la explosión de espuma en la boca, o que le apasiona que los vasos salgan del lavaplatos con olor a pino. Da igual. El caso es que usted no es sólo usted y sus circunstancias, sino que es también usted y su libertad de elegir el tipo de producto que desea comprar y el olor que desea desprender. Oferta, demanda y libertad. ¿No? Pues olvídese. Porque las cosas han cambiado.

Leer artículo completo en ECD

A esa intelectualidad

Tengo mis intelectuales de cabecera y no suelo compartirlos, así que no me importa hablar de ellos, ni mucho menos dirigirme a ellos desde aquí. Conténganse. Repito: conténganse. Detengan de una vez esta ridícula competición por el empleo de la palabra menos conocida del diccionario, por sacar a pasear al autor más recóndito, por emplear el argumento más extravagante y políticamente incorrecto.

El lenguaje se inventó para que los hombres pudieran entenderse. No para que los conferenciantes luzcan su repertorio de vocablos exóticos ante el asombro de la parroquia. Pero en las tertulias de radio y televisión, las prioridades de ciertos intelectuales han cambiado. La última moda es combinar el manejo de un lenguaje totalmente impostado, con las constantes acusaciones de analfabetismo a diestro y siniestro, especialmente a la clase política. Y es cierto. Basta comparar el nivel intelectual y cultural del Presidente del Gobierno actual con el de Leopoldo Calvo-Sotelo, por ejemplo, para darse cuenta de que urge desasnar a las últimas hornadas de políticos y parlamentarios, o bien echarnos todos al monte y tratar de entendernos a graznido limpio. Esta realidad es innegable. El problema es que el argumento está muy visto, muy manoseado. Y ahora, combinado con la pompa y la soberbia innata del intelectual contemporáneo, se vuelve en su boca un argumento fácil y previsible.

Leer artículo completo en ECD. 

De nieto a abuelo

Es inevitable. Y hermoso. Cada verano muchos abuelos se ven obligados a comunicarse con sus nietos, a los que a veces no ven en todo el año. Los padres de las criaturas, gracias a la convivencia diaria, entienden mejor el lenguaje juvenil del momento, pero quienes no están acostumbrados a conversar con adolescentes durante todo el año pueden llegar al verano habiendo perdido lo que antes se llamaba “la onda” y ahora se llama “el rollo”, “la movida”, “la crema”, o “el tilín”. Puede que lo de “el tilín” todavía no esté muy extendido, pero créanme que es mejor que “el tolón”, que conocimos de niños gracias a una pesadísima vaca lechera que no era una vaca cualquiera.

El lenguaje de los niños y de la calle se mueve en espiral. Su evolución tiene forma de muelle. No conozco muy bien las razones, pero las palabras reaparecen varias veces antes de extinguirse y se muestran de forma intermitente antes de consolidarse. Nacen de cualquier idiotez televisada, como es sabido, y se conservan maravillosamente en el caldo de cultivo de nuestro actual sistema educativo.

Leer artículo completo en ECD.

Canciones para llevarse de vacaciones este verano

Popes80.com ha publicado una completa recopilación de canciones para llevarse de vacaciones este verano. Aquí está el enlaces a las 100 recomedaciones:

http://www.popes80.com/noticias.php?id=0002121

Ante el debate sobre el estado de los escombros

Hay que reformar urgentemente algunos aspectos de la Constitución Española. Terminé de convencerme el día que vi a un cordobés hablar en catalán con un tipo de Ceuta a través de un sistema de traducción simultánea pagado por todos los españoles. Así que hoy, aprovechando el inminente debate sobre el estado de los escombros de la nación, publico lo más señalado de mi propuesta de reforma parcial de la Constitución, a fin de aliviar la ingente carga de trabajo acumulado de nuestros políticos.

Para empezar, el Preámbulo es un rodeo innecesario. Una croquetilla de aperitivo que distrae tontamente a los comensales, que lo que desean es acceder cuanto antes al lomo de ternera asada. Además, un Preámbulo cuyas tres primeras palabras -“La”, “Nación”, “Española”- suponen ya una apología fascista merece ser eliminado para favorecer la integración de todas las sensibilidades en el marco constitucional, y para propiciar que las sensibilidades más sensibles puedan seguir leyendo el texto sin sentirse excluidas.

Leer artículo completo en ECD

El grosor de la brocha

La gran batalla del escritor de canciones es salvar su sensibilidad. De su capacidad para conservar la inocencia, la capacidad de plasmar la belleza adquirida, o la agudeza al percibir el mundo, depende el fruto de su trabajo. Hoy esta tarea es más difícil que nunca. Y los resultados están ahí, en las canciones. Afronto hoy una cuestión compleja, de más profundidad y extensión de la habitual en esta Costa. No es casualidad. Las circunstancias obligan. Por eso creo que merece la pena afrontarlo, pidiendo disculpas previas por las posibles generalizaciones, que pueden ser injustas.

En el gran siglo de las comunicaciones, y con el relativismo haciendo que el arte sea sólo un cajón desastre donde cualquier basura es equiparable a las mejores obras de la Historia, ya nada puede sorprendernos. Hemos visto casi todos los horrores del mundo a través del televisor, o de la pantalla del ordenador. Nos hemos emborrachado de belleza, de mundo, de amor, y de arte, pero también de basura, de sangre, de contaminación intelectual, y de estupidez. Sofocados por el aluvión de estímulos de la era digital, creemos haberlo sentido todo y, en cambio, hemos olvidado precisamente sentirlo. Engullimos el mundo sin masticar y puede que el mundo nos invada y nos posea, pero nosotros a él no, porque no hemos podido asimilarlo. Los artistas no viven al margen de esta epidemia que merma el sentimiento y la razón de la sociedad más comunicada, y paradójicamente más aislada, de la historia.

Leer artículo completo en Popes80.com.

Lluvia de loros borrachos

Los ciudadanos de una localidad australiana asisten asombrados a una lluvia de loros borrachos. Lo cuenta hoy la prensa de todo el mundo. Al parecer, estos animalitos no dominan sus movimientos. Por eso al saltar de rama en rama caen contra la acera, sobre los coches, o sobre las cabezas de los transeúntes. Una vez en el suelo, se levantan y comienzan a andar con paso vacilante, dando un saltito hacia delante, tres hacia atrás, y finalmente terminan de nuevo postrados en el suelo, girando la cabeza como la hélice de un helicóptero. En cuanto a los que habían aprendido a hablar, ahora, en lugar de decir “Hola”, “Mi dueño es el mejor” o “Lorito, Lorito”, balbucean en australiano frases como “Asturias patria querida”, “Desde Santurce a Bilbao”, “¡Vamos Manoloooo! ¡No son más tontos porque no se entrenan!”. Son muy simpáticos. Todos los testigos afirman que se comportan como “borrachos” y que tras la euforia, “manifiestan reconocibles síntomas de resaca” que los biólogos del lugar sólo han podido curarles a base de “zumo de frutas y reposo”.

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Entrevista a José Javier Esparza

Copio aquí una interesante entrevista a J. J. Esparza que distribuyó hace unos días la agencia Dicax Press...

Entrevistamos a José Javier Esparza, periodista y escritor. Sus últimos libros publicados son ’Guía políticamente incorrecta de la civilización occidental’ (Ciudadela, 2009) y ’El libro negro de Carrillo’ (Libros Libres, 2010).

Madrid. 19 abr 10 - Itxu Díaz / DICAX PRESS

José Javier Esparza es periodista y escritor. Dirige y presenta el programa nocturno ’La Estrella Polar’ en la cadena Cope, es crítico de televisión del grupo Vocento, y ha escrito más de una decena de ensayos y novelas. Sus últimos libros publicados son ’La gran aventura del Reino de Asturias. Así empezó la Reconquista’ (La Esfera de los Libros, 2009), ’Guía políticamente incorrecta de la civilización occidental’ (Ciudadela, 2009) -escrito junto a Anthony Esolen- y ’El libro negro de Carrillo’ (Libros Libres, 2010)

Comienza su repaso a los cimientos de la civilización occidental en la Grecia clásica. ¿Qué conservamos de su política y de su pensamiento en la sociedad occidental actual?
Los griegos lo pensaron todo antes que nosotros. Su herencia va mucho más allá de los términos políticos (la democracia, por ejemplo, o la tiranía) y profundiza sobre todo en las raíces de una manera de entender y describir la realidad, es decir, una manera de relacionarse intelectualmente con el mundo. No es que conservemos algo de ellos: es que ellos y nosotros somos los mismos. Por eso olvidar o ignorar la filosofía clásica es una forma de amputarse una parte del cerebro. Véase los programas docentes de hoy en día (¡y sus efectos!).

¿Cuál fue la clave de la caída del imperio romano?
Tratando de meter el océano Pacífico en un vaso, podríamos resumirlo a esto: fue una sociedad que olvidó sus raíces, su identidad, su manera específica de organizar el mundo, y que al mismo tiempo puso los aspectos materiales del poder por delante de los aspectos espirituales y éticos que legitimaban el orden en la Ciudad. Ambas cosas, olvido de sí y olvido de la ética colectiva, son las dos claves eternas de toda decadencia. Por eso nuestra situación actual es inquietante.

¿Por qué escriben ustedes que "Europa no es Europa sin la fe"? A los ojos de la actual Europa, ¿cree que podrá mantenerse esa afirmación durante mucho tiempo?
Nuestra afirmación, sí; Europa, no tanto. Es un hecho que Europa se construye sobre la base de la religión católica, con cosas como la regla benedictina, el Camino de Santiago ("Europa es la peregrinación", decía Goethe), las catedrales y las universidades. Luego, a partir de un cierto momento, Europa creyó poder construirse sobre abstracciones ideológicas que encubrían el movimiento dominador del dinero, la técnica y el poder por el poder. El resultado ha sido la aniquilación. De hecho, ¿qué pinta hoy Europa en el mundo?

¿Cómo se forja la leyenda de la histórica oscuridad de la Edad Media? ¿En qué basa su defensa de la luminosidad medieval?
La defensa de la luminosidad medieval se basa en los propios hechos: al lado de ejemplos evidentes de brutalidad (no muy distintos, por otro lado, de los que vemos hoy en las páginas de sucesos de los periódicos: el hombre siempre es el mismo); al lado de eso, digo, la Edad Media reconstruye las bases de la ciencia y del conocimiento, y también las del arte. Después, los modernos, y especialmente a partir del XVIII, trataron de elevarse una estatua a sí mismos fabricando una imagen deliberadamente falsa del medioevo. Pongo un solo ejemplo: todo moderno cree que la Edad Media era horrible porque existían cosas como el "derecho de pernada", pero hoy sabemos que el tal derecho nunca existió y que fue un invento propagandístico de la Revolución Francesa. La Edad Media tuvo luces y sombras, como toda obra humana, pero las luces son mucho más numerosas de lo que hoy se cree.

Aprovechando que estamos en el Año Santo y que dedica en su ’Guía políticamente incorrecta la civilización occidental’ un espacio al Camino de Santiago como "columna vertebral de Europa", es buen momento para retomar una vieja pregunta: ¿es realmente el apóstol Santiago quien está enterrado en la catedral de Santiago de Compostela?
Eso sólo lo saben Dios y el propio interesado. Lo que sabemos es que allí está enterrado un hombre cuyo cadáver ha podido datarse entre los siglos I y II, que fue sepultado muy cuidadosamente y que, después, la tradición identificó con el Apóstol. Yo siempre he dicho que lo milagroso no es que allí esté enterrado Santiago, sino que ese remoto rincón de Galicia se convirtiera en ombligo espiritual de Europa durante varios siglos.

¿Por qué sostiene que la idea de los "derechos humanos" nació en la España del Renacimiento?
Porque la primera vez que se planteó en el plano político la igual dignidad de todos los seres humanos fue en aquella España, concretamente en la controversia de Valladolid, a mediados del XVI, cuando el emperador Carlos mandó detener la conquista de América y organizó un debate filosófico para comprobar si tenía derecho moral a someter las Indias. Es un episodio único en la Historia. Y en aquella controversia salieron a la luz conceptos que luego se recuperaron para fundar nuestra idea actual de los derechos humanos.

¿Por qué los españoles tenemos cierta facilidad para la creación de "leyendas negras" sobre nuestra propia historia, como la de la conquista y evangelización de América?
En realidad la leyenda negra no la hemos creado los españoles, pero nos la hemos creído, lo cual es incluso peor. España padece un problema de malestar consigo misma que se remonta al mismo siglo XVII, pero que alcanza extremos patológicos a partir de 1898, cuando el "desastre", y que desde entonces no ha dejado de arreciar. ¿Por qué? Entre otras cosas, porque demasiada gente ha cometido el error de identificar nuestras carencias con nuestro pasado. Pero no: las carencias son siempre presentes. Y el pasado es un depósito donde nunca faltan provisiones adecuadas para el camino.

Hace pocos días Arturo Pérez-Reverte dijo que España es "un país de analfabetos", un país que desconoce "su propia historia" y que esa ignorancia es la que posibilita la aparición de leyes como la de Memoria Histórica. ¿Comparte usted esa opinión?
En buena medida, sí. La fórmula "país de analfabetos" es evidentemente retórica, pero es un hecho que nuestra sociedad, globalmente considerada, no está entre las más cultas del mundo, y basta ver cosas como los índices de fracaso escolar o la inexistencia de debates culturales en televisión, por poner sólo dos ejemplos evidentes. En una sociedad así, la manipulación política del pasado y del presente es más fácil que en otras sociedades con mayor conciencia de sí mismas y de la propia historia.

La lectura de "La Guía políticamente incorrecta de la civilización occidental" deja un poso agridulce. Entre la dulzura de lo que tuvimos y la tristeza de lo mucho que se ha perdido y olvidado. En el viaje que proponen desde la Grecia clásica al "sangriento siglo XX" es difícil no entregarse al fin a un cierto desencanto. Sin embargo, terminan su libro hablando de esperanza y transmitiendo un mensaje optimista, advirtiendo que "Occidente no se suicidará así". ¿Ve algún síntoma de recuperación en los primeros latidos del siglo XXI?
Sí. Y para empezar, que ha crecido el número de quienes se detienen a mirar atrás para contemplar el rastro que nuestra civilización ha ido dejando. Hoy hemos identificado nuestros principales problemas y estamos en condiciones de rectificar. En ese sentido, estamos mucho mejor que hace medio siglo.

Por último, le propongo un ejercicio de ciencia ficción. Si pudiera elegir otra época, otro siglo para vivir. ¿A cuál le gustaría transportarse?
A mí, por temperamento, siempre me han gustado las épocas fundacionales, donde todo es más duro, pero donde el futuro está también más abierto. Por ejemplo, un paraje despoblado de Burgos en el año 802, al comienzo de la Reconquista, cuando todo tiene que comenzar de nuevo. Es la historia que he contado en otro libro, La gran aventura del Reino de Asturias. Me habría gustado estar ahí. Pero, por otro lado, cada generación tiene siempre su propia Reconquista. Y la de hoy no es desdeñable.

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De nuevo

Sus ojos nos miran desde lo alto y nos preguntan por qué. No miran, tiernos, confusos, serenos. Llorosos. Su mundo ya no es el nuestro y el nuestro no es nada al lado de su eternidad. Se fueron sin querer, sin avisar, sin despedirse, sin tiempo para soñar. Se fueron y nos dejaron con las manos vacías de cariño, de talento, de alegría y tal vez de mucha sabiduría. Más que irse, partieron de aquí violentamente obligados al destierro, y nadie les dio unos minutos para poder despedirse de aquellas personas a las que amaron, o a las que habrían podido amar con los años. Nunca podremos saber qué habría sido de sus vidas si no se hubieran dado esas trágicas circunstancias. Nunca podremos saber qué hubiera sido de ellos si esas manos salvajes, revestidas de repugnantes banderas y libertades que son cárceles, no hubieran puesto su iniquidad al servicio del más reprobable de los males, del dolor y de la sangre. Se fueron silentes sin pintar su futuro. Se fueron miles, se van millones.

La estela que dejan los inocentes, desde su cercana ausencia, es la gran cicatriz que ensombrece la dignidad humana. La vergüenza de nuestra modernidad. La prueba de la farsa de nuestro progreso, que tantas veces es regreso. Los inocentes chillan en silencio cada noche y podemos oírlos en nuestro interior. No chillan ya de dolor, sino suplicando que ablandemos nuestro oído, que abramos las puertas de nuestro corazón al sentido común, que demos la cara para que su memoria sirva para evitar otros crímenes. Nos recuerdan que nuestro silencio siempre es cómplice, y que aunque es cierto que las autoridades de la tierra pueden dejar impune cualquier atropello, no sólo de la tierra vive el hombre. Nos gritan y tal vez no queremos escuchar sus voces.

Los inocentes son los eternos niños de esta sociedad, llena de palabras pero enferma de ideales. Los inocentes son los desprotegidos, los despreciados, los que pagan las palabras vanas de unos, la ineficacia de otros, y los que han de soportar, finalmente, la absurda depravación de sus verdugos. Nos miran, como digo, en silencio y podemos oírlos: ¿Qué haréis ahora? ¿Qué haréis por mí, por nosotros? ¿Nadie responde?

A algunos les han hincado una tijera en el cuello, mientras trataban de agarrarse a la vida desesperadamente, dando los últimos manotazos con sus manos tamaño aceituna, intentando madurar a toda prisa entre sollozos. A otros los han envenenado, o aspirado brutalmente, o asfixiado. En tan sólo unos segundos, los que dure la pelea en el quirófano de la muerte, reposarán inmóviles sus diminutos cuerpos, cargados de proyectos, de amigos, de sonrisas, de luchas, de goles, de ilusiones, de ideas, de gestas valerosas y divertidas huidas, de amores, de suspensos y aprobados, de perdones, de risas, de vida. Porque son vida. Son vida siempre, incluso muertos. Por eso aún miran. Yo creo que los inocentes nunca se mueren del todo.

Después, sus cuerpos son desterrados de nuevo por cualquier desagüe, tras el nauseabundo trámite de la trituradora. Ni siquiera un puñado de tierra, una oración y una flor silvestre. Lo mínimo. Nada. Más tienen los perros cuando mueren que estas criaturas diminutas a las que no se les ha dado ni la oportunidad de decir a sus padres -como ese bello grito adolescente de libertad- que sus vidas no les pertenecen. Por eso los miran desde arriba ahora, con la pena de no haber merecido ni un poquito de su amor, por llegar en mala hora, en plena crisis económica, por no avisar o por llegar enfermos después del viaje de la eternidad a la vida. Y en la eternidad reposan, donde sí los aceptan con sus taras, con sus imprevisiones, con su divertido defecto de la falta de puntualidad. Desde allí miran y contemplan y tratan de entender lo que nadie puede explicar. Sus vidas no han sido abortadas, ni interrumpidas, sino liquidadas. Y sus cuerpos, yacen abandonados en la peor cuneta, la del desagüe o la del contenedor de deshechos humanos.

No es necesaria ni una fe, ni un catecismo, para comprender la barbarie del asesinato y oponerse a esta miseria. Es verdad que hay gente muy intoxicada ya, por culpa de este siglo tan mediático y tan enfermo de relativismo, gente que ha perdido toda conciencia natural, que ya no logra distinguir lo humano de lo inhumano. Pero tú, que aún te estremeces viendo las imágenes de los desagües humanos de las clínicas abortistas, que aún tiemblas al contemplar la cara desencajada de la joven viuda de un guardia civil, que aún crees en algo más que en la violencia, el egoísmo y el odio… ¿Qué haces para evitarlo? Créeme que te lo preguntarán serenos e ilusionados cada día de tu vida, mirándote desde su ausencia con esos ojos enormes y alegres que ni las bombas, ni los disparos, ni los venenos, ni los punzones han logrado entristecer ni entornar. Porque desde su retiro, en ese mas allá tan presente, sólo resbala alguna lágrima por sus caras cuando ven que tú –que eres de los suyos- les traicionas con tu silencio.

Itxu Díaz es director de la agencia de noticias Dicax Press.

Cocinando

Teoría y Ciencia del Guisante:

http://www.elconfidencialdigital.com/Articulo.aspx?IdObjeto=22700

Tres exclusivas musicales en 24 horas

Tres exclusivas en 24 horas. Ayer fue un buen día para el Grupo Multimedia. Hemos podido ofrecer tres informaciones exclusivas, de distinto calado.

En Popes80.com:

Amaia Montero pone la cabeza en un nuevo disco:
http://www.popes80.com/noticias.php?id=1726

Lo nuevo de Bunbury podría retrasarse hasta diciembre:
http://www.popes80.com/noticias.php?id=1729

En El Confidencial Musical:
El disco de Quique González se agota en sólo unas horas
http://www.elconfidencialmusical.com/noticias.php?id=0001149

La belleza de la delgadez

Acabo de leer el titular de la noticia de la modelo despedida de Ralph Lauren y he aprovechado para tratar el tema. Avanzo que nada de este texto se refiere al citado caso, que desconozco en detalle. Veamos…

 

No se trata de alabar ahora la belleza de los obesos. El siglo que pisamos acostumbra a resolver las cosas así. De un extremo a otro. De pronto la corrección política decide poner punto y final a una determinada injusticia social, tratando de situar a la víctima en un pedestal por el mero hecho de serlo. Y no es así.

 

Cada tiempo tiene sus cánones de belleza. En principio, no veo nada malo en que la delgadez forme parte del ideal de belleza de este momento. La anorexia es una terrible enfermedad. Pero es una enfermedad. Culpar de esta enfermedad a un determinado ideal estético carece de sentido. El problema es otro, aunque no sé si lo quieren decir.

 

A un sector de la clase política se le ha metido entre ceja y ceja que hay que luchar contra la tendencia de este siglo a considerar la delgadez como una virtud estética. Quieren emprender esa lucha, al tiempo que quieren acabar con la obesidad. Típica paradoja de procedencia política. El caso es que están dispuestos a hacer lo que sea. Conociendo el terreno, no descarto que a algún futuro ministro se le ocurra prohibir la flaqueza. Más tarde otro prohibirá la obesidad. Y todos listos. Como siempre, nuestros queridos gobernantes se quedan en la superficie de los problemas y no dedican ni un minuto a profundizar más allá de donde puede llegar el titular de un periódico o el vaivén de un telediario. Se pierden buena parte de la verdad.

 

En realidad, no veo nada malo en que los chicos y las chicas se sientan más atractivos si están delgados. Tampoco creo incompatible la belleza con cierto sobrepeso. En este caso, creo que ninguno de los extremos nos deja ver la luz. Pese a todo, considerar que los jóvenes sólo desean estar flacos porque están manipulados por las exigencias de la publicidad o de la televisión nunca me ha parecido un argumento demasiado sólido. El problema no es que el hombre del siglo XXI sitúe su ideal de belleza física en las proximidades de la mujer delgada, y viceversa. El problema es que tanto el hombre como la mujer consideren que lo único verdaderamente importante es lo que se ve, y a eso sí que contribuyen los tiempos que vivimos y todos sus agentes, incluidos la tele y la publicidad.

 

Lo preocupante, por tanto, no es que los jóvenes queramos estar más o menos delgados y morenos. Quizá dentro de algunos cánones de belleza, querremos de nuevo estar gordos, o pálidos. Lo malo es la enfermedad, que en buena parte es consecuencia de considerar que la única belleza válida es la estética. Eso, además de anular la belleza intelectual y la riqueza interior de cualquier ser humano, provoca toda una obsesión por acercarse al canon de belleza externo. De ahí a la enfermedad de llevar al extremo la delgadez sólo hay un paso. Un estúpido paso. Pero un paso, al fin.

 

No se trata de renunciar a la delgadez como ideal estético. Se trata de comprender que el hombre es algo más que eso. Mucho más.

En septiembre llega Music As Follows

En unas semanas comenzará a rodar la maquinaria de la nueva revista musical española destinada al público internacional, llamada "Music As Follows". Más información: http://www.popes80.com/noticias.php?id=1560

Aquí dejo parte de la info oficial sobre este nuevo proyecto: 

Music As Follows (musicasfollows.com) es una nueva revista musical española, que se edita en inglés y está destinada al público internacional. Una apuesta original que acercará las mejores noticias, reportajes de investigación y entrevistas de El Confidencial Musical a los internautas de habla inglesa. Music As Follows se ofrece también en formato Newsletter confidencial, que recoge periódicamente los contenidos publicados en la web, lo mejor de El Confidencial Musical, y una ventana de aproximación a la música española.


Una de las grandes peculiaridades de Music As Follows es su vocación de promoción de la música española en otros mercados. “Spanish Pop News” acercará puntualmente la mejor información musical de 
Popes80.com al nuevo público internacional de Music As Follows, tratando de ofrecer una visión real de los grupos más interesantes y representativos de nuestro panorama nacional.

“Contributors” es otra de las propuestas más interesantes. Music As Follows cuenta con una atractiva plantilla de columnistas y críticos musicales americanos y británicos, que ofrecerán periódicamente su visión sobre la actualidad musical internacional, los lanzamientos, la música de ayer y otros aspectos de interés. Algunos de estos colaboradores publicarán también, a partir de ahora, sus mejores artículos, traducidos al castellano, en la nueva “Tribuna de Opinión” de El Confidencial Musical.

Music As Follows ofrecerá noticias, reportajes y entrevistas sobre grupos y artistas, sobre la industria musical, sobre medios de comunicación musicales. Cuenta además con una sección dedicada a la actividad social de los artistas, un espacio para colaboraciones de los lectores y un apartado con los mejores videos.

Esta nueva revista musical estará dirigida por el periodista digital 
Itxu Díaz, responsable también de Popes80.com y El Confidencial Musical, que contará con el asesoramiento de los periodistas y críticos musicales americanos que integran la plantilla de colaboradores de la sección de opinión. Los contenidos serán elaborados por las diversas redacciones de los medios musicales del Grupo Dyal.

Music As Follows es la nueva propuesta del Grupo Multimedia Dyal, con diez años de experiencia en el mundo de los medios y revistas digitales. Con este lanzamiento Dyal (www.dyal.net) amplía su catálogo de medios que incluye el prestigioso diario digital de pop español, Popes80.com; el primer confidencial de la música, El Confidencial Musical; la web para gerentes

 

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¿Son una novedad las amenazas a un periodista?

Si está mal vista la práctica del periodismo independiente. Si es peligrosa y se paga cara la libertad informativa. Si situarse fuera de los únicos dos caminos posibles significa recibir el rechazo de la mayoría. ¿Por qué se sorprenden ahora las asociaciones de periodistas con lo sucedido en la rueda de prensa del ministerio de trabajo? ¿No vemos a diario insultantes convocatorias de prensa en las que no se permite ni preguntar? ¿En la práctica, no es precisamente evitar que la libertad de prensa estropee la buena imagen de su ministro la función de los asesores de comunicación? ¿No se trata de comunicar sólo que se quiere comunicar? ¿De qué se sorprenden y escandalizan a estas alturas?

El periodismo es y será una profesión diferente, una labor fundamental para la libertad democrática, mientras existan periodistas dispuestos a defender valores antes que siglas, y a jugárselo todo por contar la verdad. Cuando el periodismo es engullido por los políticos y los poderosos, no se transforma, desaparece lentamente. Una desaparición lenta que lleva ya tiempo produciéndose... 

Quizá, la única diferencia es que esta vez lo han filmado y lo han subido a YouTube.

Pese a todo, hay que dedicarle una sonora ovación al periodista amenazado en el ministerio de Trabajo y un reconocimiento especial al responsable del TVE que supervisió y decidió emitir las polémicas imágenes en el telediario. En eso consiste la imparcialidad en una cadena pública, pese a que yo siga viendo incompatibles ambas cosas.

Por cierto, ojalá pierda, pero apuesto lo que quieran a que no dimite. En España, en el mundo de la política y su entorno, este tipo de sujetos sólo dimiten cinco minutos antes de que los cesen. Y los ceses también están mal vistos. Antaño eran signo de fortaleza y liderazgo, pero hoy, parece ser, son exhibición de debilidad y reconocimiento público de problemas internos. Ya ven, cosas de los estrategas...

Fotos de la presentación en la FNAC de Coruña

Ayer martes 2 de junio presentamos en la FNAC de Coruña el libro "¡Un ministro en mi nevera!". Me acompañó en la presentación Carlos Ocampo, que fue profesor mío de Lengua, Literatura y Latín y que ahora trabaja en La Voz de Galicia. Aquí os dejo unas fotos de Juan Herrero:

De La Voz de Galicia (en baja resoluc.):

 

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