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Blog Personal de Itxu Díaz

La belleza de la delgadez

Acabo de leer el titular de la noticia de la modelo despedida de Ralph Lauren y he aprovechado para tratar el tema. Avanzo que nada de este texto se refiere al citado caso, que desconozco en detalle. Veamos…

 

No se trata de alabar ahora la belleza de los obesos. El siglo que pisamos acostumbra a resolver las cosas así. De un extremo a otro. De pronto la corrección política decide poner punto y final a una determinada injusticia social, tratando de situar a la víctima en un pedestal por el mero hecho de serlo. Y no es así.

 

Cada tiempo tiene sus cánones de belleza. En principio, no veo nada malo en que la delgadez forme parte del ideal de belleza de este momento. La anorexia es una terrible enfermedad. Pero es una enfermedad. Culpar de esta enfermedad a un determinado ideal estético carece de sentido. El problema es otro, aunque no sé si lo quieren decir.

 

A un sector de la clase política se le ha metido entre ceja y ceja que hay que luchar contra la tendencia de este siglo a considerar la delgadez como una virtud estética. Quieren emprender esa lucha, al tiempo que quieren acabar con la obesidad. Típica paradoja de procedencia política. El caso es que están dispuestos a hacer lo que sea. Conociendo el terreno, no descarto que a algún futuro ministro se le ocurra prohibir la flaqueza. Más tarde otro prohibirá la obesidad. Y todos listos. Como siempre, nuestros queridos gobernantes se quedan en la superficie de los problemas y no dedican ni un minuto a profundizar más allá de donde puede llegar el titular de un periódico o el vaivén de un telediario. Se pierden buena parte de la verdad.

 

En realidad, no veo nada malo en que los chicos y las chicas se sientan más atractivos si están delgados. Tampoco creo incompatible la belleza con cierto sobrepeso. En este caso, creo que ninguno de los extremos nos deja ver la luz. Pese a todo, considerar que los jóvenes sólo desean estar flacos porque están manipulados por las exigencias de la publicidad o de la televisión nunca me ha parecido un argumento demasiado sólido. El problema no es que el hombre del siglo XXI sitúe su ideal de belleza física en las proximidades de la mujer delgada, y viceversa. El problema es que tanto el hombre como la mujer consideren que lo único verdaderamente importante es lo que se ve, y a eso sí que contribuyen los tiempos que vivimos y todos sus agentes, incluidos la tele y la publicidad.

 

Lo preocupante, por tanto, no es que los jóvenes queramos estar más o menos delgados y morenos. Quizá dentro de algunos cánones de belleza, querremos de nuevo estar gordos, o pálidos. Lo malo es la enfermedad, que en buena parte es consecuencia de considerar que la única belleza válida es la estética. Eso, además de anular la belleza intelectual y la riqueza interior de cualquier ser humano, provoca toda una obsesión por acercarse al canon de belleza externo. De ahí a la enfermedad de llevar al extremo la delgadez sólo hay un paso. Un estúpido paso. Pero un paso, al fin.

 

No se trata de renunciar a la delgadez como ideal estético. Se trata de comprender que el hombre es algo más que eso. Mucho más.

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