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Blog Personal de Itxu Díaz

Otras fotos del concierto de Los Elegidos en Retro

Julio me envía más fotos de nuestro concierto en Retro del pasado 8 de mayo...

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Algunas fotos del concierto de Los Elegidos

Las primeras imágenes del concierto de Los Elegidos en La Coruña del pasado 8 de mayo de 2009.

 

Ensayo y cuenta atrás...

Ensayo de Los Elegidos

Concierto de Los Elegidos: 8 de mayo de 2009

Punto y aparte

De ser cierto –que lo parece-, supondría una bajada de telón en la historia del periodismo nacional. De no ser cierto, el momento también sería histórica. Pase lo que pase el color del cielo ha cambiado, que dirían los indios. Punto y aparte. Nada nuevo y nada viejo. Todos los buenos han tenido enemigos. Todos los influyentes han sido pasto de la envidia. Todos los líderes son perseguidos. Todos los triunfadores sienten la tentación de la soberbia. Todos los personajes mediáticos representan un papel, que equivoca sus pasos a veces, y que pisa donde debe en otras ocasiones. Lo que sucede es que algunos pisan siempre donde no deben y equivocan casi siempre sus pasos. Pero eso es otra historia diferente.

 

Durante años he tenido claro que una cosa son las palabras y otra la libertad. Que una cosa son las opiniones, y otra la independencia. Que una cosa son los intereses, y otra la honradez. Durante años –estos últimos- le he dado vueltas a algo que ahora ya no dudo: el periodismo en España carece precisamente de esas cosas por las que ahora protesta. Se quejan por algo residual, protestan por la excepción, por lo minoritario. Si hay algo que no se perdona en esta profesión es la libertad y la independencia. No es extraño. En un gremio en el que la mayoría son irremediablemente dependientes, ¿cómo iba a soportarse y respetarse la independencia?

 

Hoy no hay vuelta de hoja. ¿No escuchan ya las palmas y jaleos del pensamiento único? Es la única alternativa. Lo políticamente correcto es agachar la cabeza ante todo lo que todo el mundo sabe. Ese “todo el mundo” que nos tiraniza, que nos humilla, que nos vuelve idiotas. Desde hoy, y desde hace años, está prohibido el salmón. Está desactivada la discrepancia. Serán marginados los que traten de ir por libre, los que traten de seguir su propio camino.

 

La campaña ha sido intensa, injusta e insoportable. Hemos escuchado de todo, hasta el punto de que nos hemos hecho suyos, por primera vez, pese a que nunca hemos querido pertenecer a nadie. Ni siquiera a ellos. De hecho, no pertenecemos –no pertenezco- a nadie, al menos de este mundo. Pero da igual. Cuando caiga –y haría falta otro milagro para que no fuera así- el último gran reducto de salmones, conflictivos e independientes, se alzarán copas en todas las casas: las rojas, las azules, las verdes y las blancas. Brindan por el mismo triunfo: el del silencio. El de la tristeza. Porque lo quieran o no, en buena parte, podremos considerarlo el triunfo del silencio. Y de la tristeza.

 

Otra cosa es lo que yo crea de todo esto. Y creo algo muy diferente a lo escribo. Las fórmulas se agotan y los tiempos mueren. Las etapas terminan en la vida. La resistencia no puede ser eterna. Y mucho menos cuando el enemigo es sucio y traidor. Los golpes cuentan, las heridas cada vez cicatrizan peor. La mente se nubla y la defensa ya no es tan precisa, las palabras no son tan exactas, las estrategias se vuelven, muchas veces, suicidas. La salud también se erosiona. Es claro que no todo en la vida merece la pena. Y cuando no lo haces por la plata, o no sólo por el metal, hay veces que es mejor saltar al vacío y darle aire a esos músculos del cuello, duros como piedras desde hace años. Probablemente la vida vuelva a abrir puertas. La decadencia profesional es permanecer pese a todo, cuando ya no hay esperanzas de casi nada. Ha de haber una razón de peso, una excusa moral, un algo de gran tamaño que justifique la sinrazón de la perseverancia sin esperanza.

 

No me quejo del maremoto mediático. Me atraen las situaciones históricas del periodismo, sobre todo al ver que mi sueldo no está implicado en ellas, que la sinceridad es virtud recomendable hasta el último suspiro. Me atraen las batallas mitad propias mitad ajenas –las muy propias causan miedo, las muy ajenas, indiferencia-, se ganen o se pierdan. Eso no me preocupa. Me preocupa, y si acaso me asquea, los que aplauden con las orejas por pura venganza, por odio. Que son legión en las últimas horas. La envidia y el odio, y a veces la traición, son las lacras de todas las épocas. Las bailarinas más feas de todas las fiestas.

 

Dicen que sobreviviremos y lo creo. La independencia no nació para morir y nosotros tampoco. La independencia y la libertad son banderas independientes y libres, no están manchadas por los errores -más que notables- de ellos y nosotros. Es más: tal vez haya que definir quienes somos nosotros y asegurarnos de que existimos. Una vez que nos encontremos no habrá mucho que temer. A mí al menos no me asusta la evolución natural de las cosas. No me preocupan los cambios de ciclo. Aunque las sonrisas y los brindis de los cobardes me avergüencen, como siempre. Y aunque incluso en la cloaca sea justo distinguir entre ratoncitos, ratones, y ratas.

 

Hay hechos y rostros que han marcado una época. Hay muchas ideas y pocas estrategias, y es de agradecer que sea así. De lo contrario no habría ningún legado que proteger. Han creado una forma de ver y analizar la vida que, aunque sólo sea por descreída y por escéptica, merece el respeto de la clase intelectual española. Siempre olvido que esa clase no existe.

El ego del columnista

El artículo de esta semana, "El ego del columnista":

El columnista es un tipo que desprecia intelectualmente a la chusma de las tertulias de los programas del corazón pero que daría cualquier cosa por tener su nómina. Alguien con un ego inmenso. Los mejores amigos del columnista son las improvisaciones de Zapatero y las ruedas de prensa de Magdalena Álvarez. Los enemigos son las prisas, la monotonía, las conferencias de Solbes, y la resaca. No necesariamente en este orden. El articulista adora a todos aquellos personajes públicos que cada vez que abren la boca regalan un buen artículo, pero aborrece a los que hacen de la mesura y de la educación su bandera. El cronista, tanto el político como el deportivo, no es nadie sin un par de buenas gansadas que llevarse a la pluma.

Leer completo aquí.

De fuentes, exclusivas y malas artes en el periodismo

En la ruleta periodística hay algunas constantes. El león grande teme a la pulga, pero ignora al león pequeño. Regreso de la selva para tratar de facilitar la comunicación tras el fracaso de la metáfora. Quiero decir que en el día a día del mundillo periodístico hay una serie de errores y vicios que no cambian, que se repiten una y otra vez, en todos los bandos, en casi todas las redacciones.

Los grandes medios de comunicación acostumbran a ventilar, exponer y difundir el código ético del buen periodista. La búsqueda de la verdad, las grandes consignas de la facultad y todo eso. Sin embargo, muchas veces toda esa doctrina periodística se esfuma en la práctica diaria, en pequeños detalles. Uno de esos vicios, de esas malvadas obsesiones, de esas manipulaciones llenas de cinismo, es la ocultación consciente de las fuentes cuando se trata de investigaciones de interés que han sido realizadas por otros medios competidores de menor entidad.

La historia está llena de errores gigantescos en este sentido. Quizá la gran mayoría carecen de impacto en la audiencia del gran medio de comunicación y las denuncias que trate de difundir el medio más pequeño ofrecerán resultados irrelevantes. Por eso pasan inadvertidos. A veces esta práctica consistente en hacerse eco de una exclusiva de otro medio más humilde como si fuera propia -sabiendo que siempre se cuenta con la ventaja de tener más influencia, y por tanto más credibilidad en caso de disputa con el medio expoliado-, se efectúa de mala fe y de forma deliberada. Quién actúa así se retrata y, quizá, no merecería más comentario. Su pena es el descrédito, que tarde o temprano saldrá a la luz. Pero otras veces la línea que divide las buenas prácticas periodísticas de la malas no es tan nítida.

En efecto, cuando se produce una investigación periodística sobre un asunto de cierta importancia, no hay que suponer siempre que se está realizando en exclusiva. Especialmente si se trata de cuestiones de actualidad. Como afortunadamente existe la competencia entre medios de comunicación, es posible que varios medios compartan datos de una misma investigación, no porque se los hayan pasado unos a otros, sino por cualquier otra razón: pueden desde compartir a una misma fuente, hasta llegar a la misma conclusión por partir de las mismas pruebas. Hasta aquí no hay mayor problema. El lío surge a la hora de plantear la información.

¿Cuándo un medio de comunicación tiene derecho a etiquetar como “exclusiva” una información? En principio, cuando quiera. La etiqueta exclusiva, o señalar que se trata de una información “en primicia” no constituye ningún tipo de certificado oficial, ni garantiza nada. La credibilidad de quien maneja estas señalizaciones es lo único que está en juego, por lo que, ante todo, se supone que deben utilizarse estos términos de forma responsable. Sin embargo, a pesar de que en principio cualquiera tiene derecho realizar estas indicaciones, la única pauta de la que el periodista puede guiarse a la hora de decidir si una determinada información es o no una exclusiva, es su propia conciencia. Es posible que sus jefes y directores no lo sepan, quizá tampoco sus competidores o incluso algunas de sus fuentes, pero no hay duda de que el periodista o los periodistas que realicen la investigación sabrán finalmente si el reportaje que han elaborado constituye o no una información exclusiva. En primer lugar, por la forma en que han averiguado los datos. Normalmente esto es suficiente para determinar si la información es exclusiva o no. Pero en segundo lugar, lo habitual es que quienes están elaborando la información estén al tanto de lo que los competidores publican o dejan de publicar sobre el mismo caso -y por tanto, sabrán si lo suyo es novedoso o no-. Donde digo competidores algunos preferirán decir colegas. Es lo mismo. 

¿Y si se adelantan? Puede suceder que uno esté elaborando el resultado de una novedosa investigación periodística y que días antes de publicarlo otro medio de comunicación se adelante publicando parcialmente la misma información. Si hay sospechas de que puede haberse producido una fuga de información desde la propia redacción, es evidente que hay que tomar las medidas oportunas. No obstante, este no es el caso más frecuente. Lo normal es que el otro medio de comunicación estuviera realizando la misma investigación, y haya sacado los datos antes, o bien porque han podido atar antes cada extremo de la información o bien porque han decidido arriesgar más. Sea como sea, a partir de ese instante debemos exigir el juego limpio. Desde ese momento, la información que se estaba elaborando en exclusiva ya no lo es del todo, y en cualquier caso no es una exclusiva sólo propia. El buen periodismo exige, desde entonces, reconocerle al adversario la autoría de una parte de la información -o bien reconocer su publicación más veloz, sin más-, sin que esto esté reñido con una explicación exhaustiva de lo sucedido a la propia audiencia a través del medio que se considere oportuno. Esto debe cumplirse también -y quizá, diría, especialmente- cuando la fuente que se ha adelantado es un medio de comunicación más humilde o más pequeño. Aprovecharse de esa circunstancia para ponerse medallas ajenas es exactamente lo contrario de lo que se espera de alguien a quien miles de lectores u oyentes confían la labor de la investigación periodística honrada y rigurosa.

La credibilidad, en esto, se gana con años de trabajo. Pero se puede perder en dos días.

La polémica y el escándalo como recursos promocionales en el mundo digital

(Itxu Díaz, Gerenteweb.com, 20/02/09)

Sucede cada poco tiempo. Los medios de comunicación siempre han sido un trampolín publicitario de muy alto coste para los que van por las buenas y de muy bajo coste para los que van por las malas. Quiero decir que es más fácil ser portada de un periódico por asaltar un banco que por impedir un asalto. Que es más fácil conseguir una entrevista en la radio por insultar a alguien que por defenderlo. Que es más fácil ser portada de una revista por separarse que por casarse. Etcétera. El mundo digital está activando un fenómeno infinitamente más eficaz para los que viven de vender sus fechorías, de causar escándalos o de protagonizar actos supuestamente polémicos. Internet ha democratizado la prioridad de los titulares, pasando éstos a ocupar un lugar destacado cuando muchos usuarios los leen, y no sólo cuándo el editor o el redactor de turno desean situarlos en lo más alto. La prueba la tienen en esas secciones que casi todos los grandes diarios digitales tienen, que suelen llamarse “Los más visitadas” o “Lo más popular” o “Lo más visto”. Probablemente entre los dos primeros titulares encontrarán algún escándalo sexual, alguna entrevista en la que el entrevistado insulta a alguien, y un par de frases ingeniosas que encienden la chispa de la curiosidad, esa que acompaña al hombre desde que es hombre.
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Leer el artículo completo en este enlace de Gerenteweb.com.

La ironía

La ironía

Homenaje a los periodistas

Mi artículo de esta semana en ECD es algo así como un pequeño homenaje al periodismo de investigación: "Dícese de una gran exclusiva".

Observatorios

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Feliz Navidad

Feliz Navidad

Entrevista sobre Pideunconcierto.com en la Cope

Breve entrevista a Itxu Díaz sobre la nueva web Pideunconcierto.com en el programa La Estrella Polar de la Cadena Cope.

Llega Pideunconcierto.com!!

Llega Pideunconcierto.com!!

Ya está en la RED el famoso proyecto misterioso al que se ha aludido en secreto, numerosas veces en este blog en los últimos meses...

www.pideunconcierto.com
Pide un deseo. Pide un concierto.

No dejéis de visitarlo.

Juventudes

Juventudes

Cohetes

Hoy es un día para señalar en el calendario. Algo en lo que llevamos trabajando mucho tiempo está a punto de salir del horno. Pronto, muy pronto, contaré por aquí qué. Y sobre todo, cómo y dónde. Cohetes y cuenta atrás.

La tele de nadie

A veces se habla de la tele de todos. Pero siguiendo la Primera Ley de Calvo Poyato ("el dinero público no es de nadie") habría que matizar y hacer referencia a "la tele de nadie". No sé. Pero hoy José Apezarena publica una interesante reflexión en su blog bajo el título "No hacen ninguna falta televisiones públicas". Coincido al cien por cien. Ninguna falta. Ningún bien. Mucho mal.

Esta noche pincho en fiesta 80 en La Coruña

Estaré pinchando esta noche, sábado 28 de noviembre, en fiesta de los 80 en Plutón-Tortoni (c/Juan Flórez) de La Coruña, a partir de las 23:00. Las entradas sólo se venden allí, hasta las ocho de la tarde del sábado. El aforo es muy limitado.

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Comunicación

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Hora de la merienda...

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