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Blog Personal de Itxu Díaz

Odioso Carnaval

Lo más bajo, desagradable y hortera del ser humano sabe salir a flote en algunas zonas de España en estos días. Los bares gallegos han estado plagados este fin de semana de todo tipo de máscaras y ropajes -muy cutres casi todos- que representan a personajes famosos o clásicos del Carnaval.

El sábado, al espacio habitualmente ocupado por los clientes de cualquier pub, ha habido que añadir los anexos de aquellos que se divirtieron -ellos solitos- disfrazándose de cosas que ocupan más de lo que deberían. Mapamundis, camillas y diversas representataciones más bien ordinarias se han encargado de hacernos a todos la vida un poquito más desagrable y ha habido no pocas peleas por incidentes previsibles: Mazo de troglodita que impacta contra peatón pacífico, sable de mosquetero que se introduce en el ojo de un camarero o cola de serpiente que provoca accidentes de tráfico al invadir inesperadamente la calzada.

 

 

Hay que explicar a los que mantienen la costumbre del disfraz -más allá de los 10 años de edad- que no es cierto lo que les ha contado el Coco: nadie va a eliminar el festivo en Galicia si renuncian a disfrazarse.

 

 Y también hay que sugerir a los alcaldes que habiliten zonas donde los disfraces que manchan -el del mono grafitero-, asustan -el de pirotécnico en paro- o huelen mal -el de oso polar- puedan campar a sus anchas sin dejar la ciudad hecha un desastre.

 

El empeño por celebrar el Carnaval en ciudades que están a miles de millas de Brasil puede convertirse en un peligroso absurdo. En su vertiente regional puede ter gracia y tradición y por eso debe merecer cierto respeto. Pero en su vertiente local, donde la tradición en realidad no existe como hecho cultural sino como monótona sucesión anual de sinsentidos, debería reconducirse.

 

A mí me parece fabuloso que cada uno pierda la dignidad como estime oportuno, sea tra-vestido en Ana Obregón o haciendo gorgoritos con la careta de un pelícano sobre la cabeza; mis quejas van contra los que en su incesante carrera hacia el mal gusto molestan a los que se mantienen al margen de las celebraciones que manchan sin objeto definido.

 

 

Si a los que alguna vez nos embarcamos en un proyecto musical, nos obligaban a cumplir molestas y absurdas reglas a la hora de realizar conciertos, ¿por qué todo se permite detrás de una careta, una túnica y un matasuegras?

 

 Adiós Carnaval de tercera, adiós.

 

 

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